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María Sagués Molins compra Bellesguard el 12 de junio de 1900.

Por Esteban Galindo.

Es cierto que en muchos artículos anteriores hemos afirmado que la Torre Bellesguard ha tenido una fuerte personalidad durante toda su historia y que por ello ha mantenido su nombre. Hay que tener presente que normalmente el apellido del propietario quedaba adscrito a la vivienda, encontrando una hilera de topónimos por una misma construcción.

Este aspecto no pasó con la torre de Martín el Humano, pero sí con la casa homónima que erigió Antoni Gaudí. Desde su construcción, en 1900, hasta el año 1944, momento de la compra por parte de la familia Guilera, en varios documentos se hace mención de Bellesguard como la torre Figueras. ¿Quién era esta familia?

Los Figueras son un ejemplo del ascenso social de la burguesía que se da a finales del siglo XVIII. De campesinos de la ciudad de Piera a convertirse en industriales del sector de la alimentación y comerciantes textiles en Barcelona. Fue el 12 de junio de 1900, cuando María Sagués y Molins, viuda de Jaume Figueras y Barullo, compró la finca de Bellesguard por 65 mil pesetas al obispo de Astorga, Juan Bautista Grau. Ambos, Jaime Figueras y el obispo Grau eran amigos de Antoni Gaudí.

De lo que explica un descendiente de esta familia, José María Figueras y Bas, en su libro “La familia Figueras”. “Los señores de Bellesguard”, destacaría varios apuntes. Uno de ellos sería el momento de la obra. Explica el autor que los planos originales se modificaron constantemente y el precio inicial varió hasta triplicarse.

Otro, hace referencia a los jardines. Explica que, debido a la afición de Maria Sagués por la miel mielada y confituras, el colono, Pere Ballart y Ventura, ajardinó el terreno con árboles frutales, además de otros como castaños de las indias, sauces, adelfas, laureles, tilos y palmeras.

A la muerte de María Sagués, la torre Figueras se dividió entre sus tres hijos. El terreno y la casa Bellesguard se adjudicó a Joan Figueras y Sagués. Otro dato destacable del descendiente de los Figueras es el que indica que en 1929, Bellesguard pasa como prenda de una deuda a Francisco Soler Smith, quien había prestado cien mil pesetas a los Figueras sobre Bellesguard.

Una vez adquirida por subasta por el Sr. Soler, este se llevó los muebles de la casa, hechos por Gaudí, en su torre de Can Pahissa en Vilanova y la Geltrú. Una muestra de estos muebles la podemos ver en una imagen recogida en una placa de vidrio estereoscópica, conservada en la Biblioteca de Cataluña, hecha por Josep Salvany i Blanch, allá por el 1910. Vemos dos sillas en la entrada de la casa.

Entrada y escalera de la residencia Bellesguard, 1921. Fotografía de Josep Salvany i Blanch. Placa de vidrio estereoscópica, Fondo Salvany – Biblioteca de Cataluña.

Bajo la propiedad de Soler, nos dice el descendiente de los Figueras que Bellesguard permaneció cerrada durante la Guerra Civil. Parecería que en la Segunda Guerra Mundial habría sido utilizada como orfanato de niños franceses, porque hemos encontrado escritos en este idioma en algunas paredes de la casa. Posiblemente, el hecho de haberse utilizado como casa de acogida de los niños evitó que Bellesguard fuera saqueada.

Quizás la torre no permaneció cerrada durante la Guerra Civil. Creemos que las tachaduras en las paredes las pudieron hacer miembros de las Brigadas Internacionales durante el conflicto en España, ya que según consta, en el Archivo de la Generalitat, Bellesguard estuvo expropiada para acoger niños vascos y valencianos. La Generalitat, a principios del año 1937, oferta una plaza de administrador para el sanatorio de Bellesguard, aspecto que indicaría que todavía había actividad, al menos administrativa. Refuerzan esta idea los documentos de agosto de 1939 de Manuel Azcárate, dirigente del PCE, donde en una lista de subsidios para los miembros del partido en el exilio, se cita a Miquel Sol Torres como director de la casa de acogida de Lleida y Sanatorio de Bellesguard. El 30 de noviembre de 1944, el Sr. Abdón Bordoy Pastor vendió la casa Figueras al Sr. Lluís Guilera Molas por 450 mil pesetas. A partir de entonces, la torre construida por Gaudí recuperó el nombre de Bellesguard hasta la actualidad. El papel de la torre durante la Guerra Civil y posguerra parece bastante interesante, pero será cuestión de otro artículo.