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Por Fernando Garcés.

El nombre completo de nuestro protagonista de hoy es Joan Ferrer Gualbes de Bonaventura i Copons (1643-1714) Fue el último miembro de un rancio linaje que se remonta a los últimos miembros de la Casa de Barcelona, linaje al cual sirvió, y que incluso participó en el Compromiso de Caspe. No es extraño, por lo tanto, que nuestro protagonista ingresará en el brazo militar de la Generalitat, el órgano más aristocrático de la Sociedad barcelonesa. Como soldado no le faltaron oportunidades de entrar en combate. En su época, Barcelona fue azotada por dos devastadores guerras: la de los Segadores (1640-1652) y la de Sucesión (1701-1713)

En 1643, el año en que nació Joan Gualbes, el famoso Rey Sol, Luis XIV de Francia, fue proclamado conde de Barcelona por las Instituciones catalanes, entonces enfrentadas a Felipe IV de España a causa de la Guerra de los Segadores. Una de las batalles más importantes, la de Montjuic, se libró en 1641, es decir, poco antes de del nacimiento de Joan Gualbes. En dicha batalla, las fuerzas catalanes, con el soporte de la caballería francesa, derrotaron a las tropas castellanas. A pesar de ello, fue una victoria pírica ya que los catalanes acabarían perdiendo la guerra.

En 1714, el año en que murió Joan Gualbes, los franceses se habían convertido en los aliados de las tropas castellanas, dado que apoyaban a Felipe V, un Nieto del Rey Sol que, entonces, luchaba por sentarse en el trono de España e iniciar así la dinastía de los Borbones. Una vez más, las fuerzas catalanes fueron derrotadas y nuestro protagonista no solo apoyó al bando perdedor, es decir, al del archiduque Carlos III de Austria, sino que murió sin descendencia durante el sitio de Barcelona, de manera que, con él, se extinguió su centenario linaje.

Pocas cosas sabemos de la vida de este trágico héroe. Ahora bien, son suficientes elocuentes para imaginar una novela. En primer lugar, Joan Gualbes combatió contra los Borbones tanto con la espada como con la pluma, bajo el seudónimo de “El Rector de Bellesguard” (el nombre hace referencia a la casa señorial de su familia, situada en la finca de la actual Torre Bellesguard de Antoni Gaudí y, con anterioridad, sede el palacio de Martín I) Con la espada fue un destacado defensor de la ciudad. Con la pluma dominó el estilo de la poesía satírica dirigiendo gran parte de sus pullas contra Felipe V y sus partidarios. Poemas, por cierto, que compuso casi siempre en catalán, en una época en la cual escribir en este idioma en Barcelona resultaba más bien una rareza.

Además, Joan Gualbes acogió en su casa de Bellesguard a la denominada Academia de los Desconfiados. Esta institución, fundada en 1700, agrupó a nobles y eclesiásticos aficionados a la literatura y la historia de Cataluña. Como novedad, en sus tertulias se admitía tanto a hombres como a mujeres. Muchas de sus actividades culturales eran, en realidad, reuniones políticas encubiertas a favor del archiduque Carlos. En consecuencia, después del sitio de Barcelona en 1714, Felipe V clausuró esta institución. No obstante, en 1729, el impulso de los “Desconfiados” sirvió de semilla para fundar la actual Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona. (Real Academia de Buenas Letras de Barcelona)

El siguiente capítulo destacado de la vida de nuestro protagonista ha permanecido escondido durante siglos en la Basílica de los Santos Mártires Justo y Pastor de Barcelona. Un secreto que sólo ha comenzado a salir a la luz gracias al equipo de investigación formado por la familia Guilera, los propietarios de la Torre de Bellesguard que decidieron abrirla al público en el año 2013. Lo que nadie se podía imaginar entonces es que gran parte de lo que ahora sabemos de la historia de la propiedad se lo debemos agradecer a Joan Gualbes. La propia web de la Basílica nos explica este insospechado misterio…

“Joan Ferrer Bonaventura de Gualbes i Copons muere en el año 1714, pero, antes de hacerlo, se esforzó en lograr que la fortaleza de Bellesguard quedará blindada de los ultrajes borbónicos. Su propietario fue muy hábil, y en 1711, hizo un testamento en que dejaba Bellesguard y su mina de agua a la Comunidad de Pebeteros de la iglesia de los Santos Justo y Pastor, y como usufructuaria a su esposa Mariana de Vilallonga hasta el día de su muerte. De esta manera, si Bellesguard queda en poder de la Iglesia, Felipe V no podrá desamortizar los terrenos y apropiárselos. La propiedad de Bellesguard seguirá en manos de la Comunidad de San Justo hasta la desamortización de Mendizábal del año 1835.

Además, gracias a la habilidad de Gualbes i Copons se ha podido conservar el archivo familiar, que también donó a la Comunidad de San Justo y que sus archiveros han logrado conservar y ordenar”.

Casi todos los miembros de la familia Gualbes fueron enterrados en Santa María del Mar, donde mandaron construir una capilla. Su último descendiente, Joan Gualbes, sin embargo, yace en un sarcófago de la Basílica de los Santos Justo y Pastor, la misma iglesia donde escondió la historia de su último hogar, un archivo que se remonta a Martín I, el rey para cuya familia habían servido sus antepasados.

Antoni Gaudí
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