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Por Fernando Garcés.

Al igual que Gaudí y muchos de sus colaboradores, Joan Rubió i Bellver (1870-1952) nació en Reus y se trasladó a Barcelona para obtener el título de arquitecto, que, en su caso, consiguió en 1893. Ese mismo año comenzó a colaborar con Gaudí, entonces enfrascado en el Palacio Episcopal de Astorga y el convento de las Teresianas de Barcelona. Su ascenso de “ayudante” a “colaborador” se produjo durante el encargo de la casa Calvet en 1887, el principio de una larga cooperación ya que duraría hasta 1916. En consecuencia, Joan Rubió estuvo presente en gran parte de los proyectos más emblemáticos de Gaudí, incluyendo la restauración de la Seo de Palma de Mallorca (1904-1914), uno de los pocos fuera de la ciudad condal.

Ahora bien, Joan Rubió también atendió importantes encargos por su propia cuenta. Sin ir más lejos, mientras colaboraba con Gaudí en las obras del viaducto de Bellesguard, asesoraba al doctor Andreu en la promoción de la urbanización de la Avenida Tibidabo, lo que llevo a levantar algunas de las otras torres más icónicas de la zona: la Casa Alemany (1900-1901), la casa Roviralta (1903-1913), más conocida como Frare Blanc, la Casa Caietà Fornells (1903) y la Casacuberta (1907)

En realidad, la obra de Joan Rubió incluye una gran variedad de obras, desde restauraciones, como la reforma del monasterio de Santes Creus (1905), hasta la realización de grandes edificios privados y públicos, como el Asilo del Santo Cristo, en Igualada (1931-1941) Su obra más famosa, probablemente, es la casa Golferichs (1900-1901), galardonada en su momento por el Ayuntamiento de Barcelona.

Casa Roviralta, Casa Golferichs i Pont de la calle del Bisbe

Además, Joan Rubió militó en la Liga Regionalista, junto a Prat de la Riba, llegando a desempeñar los cargos de regidor del Ayuntamiento de Barcelona (1905) y el de arquitecto de la Diputación de Barcelona (1906-1943) Dichos puestos le permitieron estar al frente de importantes proyectos oficiales, como la realización de varios de los edificios de la actual Universidad Industrial y del Fomento de la Piedad (1927-1931), y la construcción del icónico puente neogótico de la calle del Bisbe (1923-1928), que une el Palacio de la Generalitat con la Casa dels Canonges, residencia oficial del presidente.

Viaducto de la Torre Bellesguard de Antoni Gaudí

En Bellesguard, Joan Rubió se encargó, principalmente, de la construcción del viaducto, pero, en un momento dado, tuvo que abandonar la obra para encargarse de la remodelación de la Seo de Mallorca, hecho que le permitió completar el proyecto a Josep Maria Jujol (enlace al artículo de Jujol), entonces un joven colaborador que se acababa de unir al taller de Gaudí. No obstante, la colaboración de Joan Rubió con Bellesguard trasciende el ámbito estricto del viaducto. También se puede rastrear, de manera indirecta, en otros dos proyectos menos conocidos.

Primer Misteri de Glòria en Montserrat

En primer lugar, su participación en el grupo escultórico del Primer Misterio de Gloria en Montserrat. Un encargo que le hizo a Gaudí la Liga Espiritual de la Madre de Dios de Montserrat (1903) En realidad tanto Gaudí como los hijos de María Sagués, la primera propietaria de Bellesguard, eran miembros de esta Liga, fundada bajo el auspicio del Circulo de Sant LLuç, institución de la cual Joan Rubio llegó a ser el presidente en dos ocasiones (1904-1906 y 1912-1914) En segundo lugar, la restauración de la capilla de Sant Pere de Clarà (1920), en Argetona, que, entonces había comprado Jaume Figueras i Sagués, tesorero del Círculo y el propietario de Bellesguard después de la muerte de María Sagués en 1907. Como podemos intuir por estas pequeñas pero reveladoras colaboraciones, Joan Rubió no sólo estuvo involucrado con Bellesguard a nivel arquitectónico sino también con la vida e intereses compartidos de sus primeros propietarios y el propio Gaudí.