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Por Fernando Garcés.

A veces, es revelador mirar que pasaba en el mundo al mismo tiempo que se estaba construyendo un edificio histórico como Bellesguard y ver cómo el destino de diferentes personas acaban confluyendo, más tarde, en este edificio de alguna manera. Es el caso de Marie Curie, Antoni Gaudí y Lluís Guilera Molas. Esta es su historia entrecruzada…

En 1900, Gaudí inicia las obras de Bellesguard al tiempo que la Academia de las Ciencias de Francia comienza a financiar el trabajo de Marie Curie, quien había sufrido, hasta entonces, muchas penurias.

En 1903, mientras la Torre Bellesguard empieza a tomar forma, Marie Curie defendía su tesis doctoral obteniendo cum laude. Poco después recibirá el premio Nobel de Física, junto con su marido, Pierre Curie, y Henri Becquerel, por sus descubrimientos en el campo de la radiactividad. Será la primera mujer en ganar esta distinción. En 1906, se convertirá en la primera catedrática a dar clases en la prestigiosa universidad francesa de la Sorbona.

En 1911, volverá a recibir el Premio Nobel, esta vez de Química, y lo hará sola, convirtiéndose en la primera persona en ganar dos Premios Nobel. Entonces Gaudí ya había terminado Bellesguard (sólo faltarán los retoques que hizo su ayudante Domènec Sugrañes.

Paralelamente, un joven catalán, Lluís Guilera Molas, dando los primeros pasos para convertirse en uno de los médicos más prestigiosos del siglo pasado. Se licencia en medicina en Barcelona y obtiene una beca estatal de ampliación de estudios en Madrid donde conocerá al médico Ramón y Cajal. Obtiene el premio extraordinario de doctorado y su tesis publicada al año siguiente gana el Premio Ramon y Cajal. Becado por la Fundación Pere Esquerdo, hace diferentes estancias en el extranjero, especialmente en Alemania donde se forma en Histología.

Viaja a Berlín para aprender más sobre el radio, el revolucionario elemento que ha descubierto Marie Curie. Allí hará realidad su sueño de conocer a la científica que empleó por primera vez el término radiactividad. Durante su estancia en Alemania, el joven Lluís Guilera Molas, alcanzará los conocimientos que lo llevarán a convertirse en un experto y pionero sobre esta materia en todo el estado español.

Durante la Primera Guerra Mundial, con la ayuda de su hija Irene, Marie transformó veinte vehículos e instaló equipos de rayos-X móviles para realizar operaciones de campaña a los soldados. La iniciativa contribuyó a dar popularidad a la tecnología de las radiografías que, desde ese momento, no dejará de desarrollarse.

En estos años, Gaudí estaba concentrado en las obras de la Sagrada Familia, y fuera de ellas, sólo diseñó dos monumentos que nunca se construyeron, uno dedicado a Josep Torras i Bages y el otro a Enric Prat de la Riba.

En 1924, Marie Curie viaja a Estados Unidos para recaudar fondos para sus investigaciones. Al mismo tiempo, el joven Lluís Guilera, compra en París las primeras agujas de radio utilizadas para el tratamiento del cáncer, mientras trabajaba en el Hospital de la Santa Cruz. Eran tiempos de futuro incierto. El mismo 1924 es también el año en que Antoni Gaudí, era golpeado y arrestado por la policía para enfrentarse a la autoridad durante una manifestación contra la prohibición del uso del catalán por parte del dictador Primo de Rivera.

Durante la Guerra Civil, el doctor Guilera permanecerá en Barcelona, protegiendo en su casa aquellas preciadas agujas de radio. Será víctima de la represión franquista, que le impide ejercer la medicina pública por haber sido vinculado a partidos catalanistas. En 1944, aquel prometedor médico que había viajado a Alemania y París, ya padre de familia, comprará la Torre Bellesguard e instalará una clínica oncológica, un laboratorio y su hogar. Marie Curie había muerto en 1934, pero su legado seguía vivo, junto con el de Gaudí, en Bellesguard.