agosto 14, 2026

Por Ferran Garcés

 

 

En el año 1960, la editorial Claret, de Barcelona, publicó Antoni Gaudí. Mi itinerario con el arquitecto (la edición está en castellano). Lamentablemente, hoy el libro está descatalogado y resulta difícil de encontrar. Es una lástima, ya que constituye una de las aproximaciones más cercanas a Gaudí porque su autor es Joan Matamala, el único biógrafo que conoció al maestro desde que era niño.

Su padre, Llorenç Matamala, era uno de los colaboradores y amigos más cercanos de Gaudí, hasta el punto de que ambos se cuidaron mutuamente durante sus enfermedades (véase: las enfermedades de Gaudí). Además, la casa de los Matamala estaba muy cerca de la Sagrada Familia, donde padre e hijo trabajaban como escultores. Las visitas del maestro eran frecuentes. En consecuencia, la visión de Joan Matamala, como decíamos al principio, es una de las más próximas a la obra y a la vida del arquitecto. El siguiente texto es una muestra de ello. En él, Matamala destaca cómo Bellesguard fue una de las obras más personales de Gaudí.

“Gaudí amaba aquel lugar.” Incluso hoy, quienes en un día claro suban a la montaña por la vertiente de la Bonanova encontrarán uno de los paisajes más hermosos que Barcelona puede ofrecer, con el intenso azul del Mediterráneo al fondo. Gaudí extendió los planos y dirigió la construcción sin colaboradores externos.

Así me lo manifestó el arquitecto Rubió en los últimos años de su larga vida, un día en que, de regreso de una visita a Bellesguard, coincidí con él en el tren de Sarrià. Me dijo, entre otras cosas:

“Bellesguard quiso proyectarla y dirigirla Antoni Gaudí, desde el principio hasta el final. No quiso que nosotros le ayudáramos. Creo que actuó así para evitar gastos a la señora Figueras (la primera propietaria de la casa). Emprendió el encargo con muchísimo gusto. En la casa, cada planta es diferente. Los sistemas constructivos también son inéditos. ¡Aplicaba sus ideas sin preocuparse de nada!”

 

Breve explicación de las personas mencionadas

Debido a esta cercanía, Joan Matamala también conocía a los diferentes colaboradores de Gaudí. Entre ellos se encontraba el arquitecto Joan Rubió i Bellver, interlocutor del texto citado en su biografía. Sus palabras constituyen otro testimonio de primera mano, ya que fue colaborador de Gaudí en la fase final de Bellesguard, como asistente en la construcción del viaducto.  Ambos coincidieron, en algún momento antes de 1960, en el tren de Sarrià después de una visita a Bellesguard.

La señora Figueras mencionada en el texto era Maria Sagués, viuda de Jaume Figueras, propietario de una empresa de alimentación. Sin embargo, como él ya había fallecido cuando Gaudí comenzó el proyecto, fue ella quien adquirió la propiedad y encargó la obra a Gaudí en el año 1900. No obstante, en la época en que se publicó el libro, en 1960, los propietarios de la torre eran los miembros de la familia Guilera, quienes inicialmente transformaron la casa en una clínica. Pero esa es otra historia, una de las muchas historias de Bellesguard.

Los lectores y lectoras que deseen profundizar en el Bellesguard descrito en este libro pueden hacerlo a través del siguiente enlace: Gaudí por Matamala UPCommons (VOL 1 PDF, 236. 81 MB).