julio 4, 2026
Por Ferran Garcés

El 5 de julio de 1906 moría Joan Martorell i Montells (1833-1906), un arquitecto barcelonés injustamente desconocido en la actualidad. No solo fue uno de los artistas más destacados de su tiempo, sino que resulta difícil entender los inicios de Antoni Gaudí (1852-1926) sin conocer la tutela que este viejo maestro ejerció sobre la joven promesa. Hoy, en plena celebración del primer centenario de la muerte de Gaudí, también queremos rendir un pequeño homenaje al mentor olvidado en el 120 aniversario de su fallecimiento.
“El instrumento de la Providencia”
La Asociación Espiritual de Devotos de San José, la entidad impulsora de la Sagrada Familia, daba voz a sus acontecimientos relevantes mediante la revista El Propagador de la Devoción a San José. En la edición del 1 de octubre de 1926, es decir, tres meses después de la muerte de Gaudí, publicó un artículo titulado “La Divina Providencia formando a Gaudí para nuestro Templo”. Entre las “manifestaciones palpables” que, según ellos, habían dirigido a Gaudí hacia la Sagrada Familia, destacaban la influencia de Joan Martorell. Recordemos que, tras la dimisión del primer arquitecto, Francisco de Paula del Villar (1828-1901), fue Martorell quien recomendó a Gaudí, entonces una promesa de 32 años. Para ser exactos, en el artículo leemos: “se ruega entonces a otro arquitecto, de experiencia y de méritos, que se encargue de las obras. Y no lo admite. Al contrario, indica el nombre de un arquitecto joven: Gaudí. La Providencia hizo del señor Martorell el instrumento de su elección” (1).
Joan Matamala, escultor de la Sagrada Familia y biógrafo que conoció a Gaudí desde niño, repite la dimensión providencial del proyecto: “Hacia 1883, Gaudí recibe de Martorell la propuesta de asumir la dirección del templo de la Sagrada Familia. De este modo, la Providencia le reservaba una mayor dedicación a su arte, superando los horizontes que él soñaba” (2).
Uno de los primeros arquitectos
¿Quién era este instrumento de la Providencia? Según palabras del propio Gaudí, “era un sabio y un santo”, una opinión que repitió varias veces (3). De hecho, como él mismo, Martorell “vivió dedicado a la profesión, nunca se casó, ni dedicó tiempo a otra cosa que no fuera la arquitectura y la religión” (4).
El futuro mentor de Gaudí era hijo de Pau Martorell, maestro de obras muy activo en Barcelona. El 24 de diciembre de 1872 terminó sus estudios en la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona, formando parte de la primera promoción integrada únicamente por tres aspirantes: Adriano Casademunt i Vidal, Emilia Sala i Cortés y el propio Joan Martorell i Montells. Aun así, el título no fue reconocido de forma oficial y definitiva hasta el 16 de noviembre de 1876. Para celebrarlo, aquel día invitó a sus dos compañeros de promoción y a un estudiante del último curso llamado Antoni Gaudí, quien obtuvo su título dos años más tarde.
En aquella época, Joan Martorell se convirtió en el mejor representante del estilo neogótico en Cataluña, fiel a las teorías del arquitecto y escritor francés Viollet-le-Duc (1814-1879), de gran influencia en toda Europa. Ejemplo de su obra es el convento e iglesia de las Adoratrices en la esquina de las calles Casanova y Consell de Cent, más conocido como “La Punxa”, a causa de la aguda aguja piramidal que culmina su torre.
Dos círculos: el de Sant Lluc y el de los Güell-López
A pesar de su desconocimiento actual, Joan Martorell fue uno de los arquitectos mejor considerados de su tiempo, hasta el punto de formar parte del selecto grupo de artistas que trabajaba para el conde Güell y su cuñado, Antonio López y López, primer marqués de Comillas. Por otro lado, Joan Martorell era hermano de Àngel Martorell, director de la fábrica “Güell, Ramis y Cía”, la principal empresa de Joan Güell i Ferrer, padre de Eusebi Güell. De hecho, el inicio de su relación con estos influyentes clientes fue la construcción de la casa paterna en la Rambla dels Caputxins, 30, en el año 1876. En 1888 también sería el artífice del monumento a Joan Güell i Ferrer, situado en la Rambla de Catalunya.
La buena relación entre Martorell y Gaudí se aprecia en un detalle significativo. Durante su etapa de estudiante, el futuro genio trabajaba como delineante para distintos arquitectos, pero durante poco tiempo, salvo en el despacho de Martorell, donde su colaboración se prolongó durante años (5). De hecho, la relación se mantuvo incluso cuando Gaudí ya volaba por sí mismo. Además, ambos eran miembros del Cercle de Sant Lluc, una asociación de artistas católicos nacida como contrapunto a otros grupos laicos (véase: “El Cercol”). No es extraño que las primeras obras del joven aprendiz estuvieran tan próximas a las de su viejo maestro…
Proyectos paralelos
En 1882, un año antes de la recomendación de Gaudí para continuar la Sagrada Familia, Martorell presentó un proyecto para rehacer la fachada de la Catedral de Barcelona. Sin embargo, la propuesta no fue aprobada, pese a contar con el apoyo del conde Güell, mecenas de ambos arquitectos, y del Cercle Artístic de Sant Lluc. Aun así, el proyecto recibió numerosos elogios, aunque en medio de una gran polémica (6). El dibujo del proyecto fue delineado por Gaudí y rotulado por Lluís Domènech i Montaner, otro de los maestros de Gaudí y uno de los grandes arquitectos de la época.

No fue la única colaboración. Joan Matamala, de quien ya hemos hablado, escribe: “A las órdenes de Martorell (Gaudí) interviene en la decoración de edificios, altares y muebles varios, con inteligente interpretación del estilo de su maestro. Don Juan Martorell admiró desde el primer momento las dotes de aquel estudiante de arquitectura (…) y se convirtió en su verdadero padrino profesional”, hasta el punto de convertirse en “el instrumento de la Providencia”, al brindarle la oportunidad de construir, como decíamos al principio, al hacerse responsable de la Sagrada Familia (7).
Dentro de los proyectos firmados por el despacho de Martorell, “donde resulta más probada la presencia de la mano de Gaudí es en la iglesia y convento de las Salesas, en el paseo de Sant Joan, núm. 88-92, que se construyó entre 1882 y 1885” (8), muy cerca, por cierto, de la Sagrada Familia. Y no es la única obra paralela…
En la ciudad de Comillas, cuna de la familia López, existen dos obras monumentales. Una es el Palacio de Sobrellano (1881-1888), de Martorell. La otra, El Capricho de Gaudí, proyecto encargado por Máximo Díaz de Quijano y Fernández, otra persona emparentada con los López. Cuando murió el primer marqués, Martorell proyectó la capilla de su panteón (1878-1881). El joven Gaudí se encargó del mobiliario interior. Sigamos tirando del hilo…
A los pies de Collserola encontramos el colegio de los Jesuitas de Sarrià (1883-1890), obra de Joan Martorell, y algo más abajo, el colegio de las Teresianas de Gaudí. No muy lejos de estos colegios encontramos los Pabellones Güell. Como es bien sabido, las puertas de la finca, con su fabuloso dragón de hierro forjado, fueron diseñadas por Gaudí, pero la reforma de la casa principal, actualmente desaparecida, era obra de Joan Martorell.
Para saber más, qué mejor que hacer una visita…
¿Acaban aquí las casualidades? No. Alrededor de 1897, Martorell dirigió la restauración del monasterio de Pedralbes, impulsada por sor Eulàlia Anzizu, sobrina de Eusebi Güell y primera archivera e historiadora del monasterio. Una década más tarde, Gaudí restauraría las ruinas del palacio de Martín I el Humano en Bellesguard. Hoy en día, gracias a estas restauraciones, el monasterio y la torre son los mejores testimonios del pasado medieval de la zona. Con el fin de dar a conocer mejor su historia, hemos preparado una ruta que recuerda tanto la época de esplendor como su recuperación. ¿Quieres conocerla? ¡Apúntate a nuestra ruta “Visita guiada Espacios de Poder”!
Notas
(1) “La Divina Providencia formando a Gaudí para nuestro Templo”, revista El Propagador de la Devoción a San José.
(2) Matamala Flotats, Juan (2006), Antoni Gaudí. Mi itinerario con el arquitecto, Editorial Claret, pp. 48 / 59-61.
(3) Bassegoda i Nonell, Joan, “Maestro de la arquitectura catalana del siglo XIX”, Espais, julio-agosto, p. 92.
(4) Ibíd.
(5) Serrallonga i Gash, Jaume (2003), Geometría y mecánica en los modelos de Gaudí, Vol. 1, tesis dirigida por Josep Gómez Serrano, Universidad de Barcelona, p. 182.
(6) Sesé, Teresa (19/02/2020), “Dinero, plagio y polémica en la catedral de Barcelona”, La Vanguardia.
(7) Matamala Flotats, Op. cit., p. 32.
(8) Serrallonga i Gash, Op. cit., p. 182.



