junio 9, 2026

Por Ferran Garcés

Sin duda, la noticia de esta semana es la visita del Papa León XIV a España y, más concretamente, a la Sagrada Familia, coincidiendo con el Año Gaudí 2026. La efeméride ha generado un gran interés por todos los temas relacionados con el pontificado y el arquitecto. Nosotros también queremos colaborar con este interés recordando la primera llegada de un papa a Barcelona. Una visita que, en aquel momento, hace seiscientos diecisiete años, tuvo como escenario el antiguo palacio de Bellesguard, entonces residencia real y papal, y cinco siglos más tarde, fuente de inspiración para Antoni Gaudí.

Trece son trece

La llegada del primer papa a Barcelona depende de la definición que demos a este título, porque su protagonista sigue siendo considerado un «antipapa». Sin embargo, él mismo nunca renunció a su condición de Sumo Pontífice. El conocido refrán «mantenerse en sus trece» indica un caso de testarudez. Se atribuye a Pedro Martínez de Luna, el religioso aragonés investido como Benedicto XIII en la ciudad francesa de Aviñón en 1394, pero no reconocido como tal por la mayor parte de la Iglesia. A causa de la lucha por hacer valer sus derechos, su nombre popular, papa Luna, sigue siendo sinónimo de perseverancia y empeño. Su figura se enmarca en el contexto de una de las crisis más graves de la Iglesia católica, el llamado Cisma de Occidente (1378-1417) Durante el mismo, llegaron a competir entre sí hasta tres papas.

La competición adoptó forma de encendidos debates pero también de hechos de armas. Entre 1398 y 1403, el rey de Francia sitió el palacio de Aviñón. Solo gracias a la ayuda enviada por Martín I, el obstinado pontífice logró escapar. Al verse sin ningún otro apoyo, primero se instaló en Perpiñán y, finalmente, en Peñíscola, como es bien sabido. Ahora bien, entre una ciudad y la otra, Benedicto XIII también se refugió y residió en Barcelona desde 1409 hasta 1410, los años de mayor esplendor de Bellesguard.

Para ser exactos, Benedicto XIII, el papa rebelde, llegó a Barcelona a inicios de agosto de 1409 y fue directamente al palacio de Bellesguard, donde se instaló al principio para consolar a Martín I. Eran momentos difíciles para el monarca, dado que acababa de enterarse de la repentina muerte de su hijo, Martín el Joven, rey de Sicilia y único heredero al trono. Poco antes, en 1406, había muerto su primera esposa, María de Luna, miembro de la familia del papa Luna. La búsqueda de un nuevo heredero ocupó todo el tiempo del pontífice. Finalmente, el 17 de septiembre de ese mismo año, el Papa Luna celebró con urgencia el nuevo matrimonio del decaído monarca con Margarita de Prades en la capilla del palacio de Bellesguard. Fue una ceremonia íntima y sobria porque aún pesaba el duelo por la muerte de Martín el Joven.

Sólo resueltos estos asuntos tuvo lugar la entrada oficial de Benedicto XIII en la ciudad condal, el 29 de septiembre, siendo entonces recibido por todo el clero barcelonés y los prohombres civiles, así como, naturalmente, el propio rey Martín I, junto con su nueva esposa. Desde ese día, el papa Luna se alojó en el Palacio Real Mayor hasta  la muerte de Martín I el 31 de mayo de 1410. Lamentablemente, Margarita de Prades no estaba encinta entonces. El ansiado heredero no había llegado de manera natural. En consequencia, la sucesión se resolvió mediante intrigas y nuevas luchas armadas. Caído en desgracia, Benedicto XIII, el testarudo pontífice, se refugió en Peñíscola, donde cerrará sus ojos en el año 1423. En ese momento, la muerte de Martín I sin heredero había propiciado la extinción del Casal de Barcelona y el inicio de la dinastía de los Trastámara (1).

Papa y señor de Reus

Como hemos visto, la llegada del primer Papa, o antipapa, a Barcelona no se produjo en las mismas circunstancias que la actual venida de León XIV a la ciudad condal. Sin embargo, resulta curioso que, en ambos momentos, tuviera como escenario dos obras relacionadas con Gaudí. Una, la Torre Bellesguard, y la otra, la Sagrada Familia. En relación con la primera, aún hay un motivo más. Un motivo que el arquitecto de Reus aprovechó para hacer mención de su ciudad natal, en la vidriera que preside la entrada de la casa.

Y es que, entre los muchos títulos de Pedro Martínez de Luna, se encuentra también el de señor de Reus, la ciudad donde nació Gaudí, o al menos donde pasó sus primeros años de vida. Galdric Santa, actual responsable de la Cátedra Gaudí y comisario del Año Gaudí 2026, además de restaurador de Torre Bellesguard, ha descubierto que en el corazón de dicha vidriera, repleta de referencias a la Virgen y los Reyes Magos, también se esconde una rosa de ocho pétalos muy similar a la antigua rosa heráldica de Reus.

«Esta rosa se corresponde con la rosa del escudo de Reus, que históricamente era de 8 pétalos, con una geometría muy similar a la del vitral, en las versiones del siglo XVII.» (…) y añade Galdric: «Cabe tener presente también que se ha considerado que el escudo de Reus incorpora la heráldica de las llaves de San Pedro sobre la Rosa, en relación con el Papa Luna, que el rey Martín invitó a instalarse en Bellesguard, en 1409, y que fue señor de Reus.» (2)

Notas

(1) Vall y Comaposada, Josep M. (2014), Bellesguard. De la residencia de Martín el Humano a la torre Gaudí, Duxelem Editorial, p. 59-73

(2) Santana Roma, Galdric (2021), «A propósito de Bellesguard». En: Permanyer, Lluís (editor) Sagnier y los modernistas: el oficio de la arquitectura 1880-1930, RBA, Barcelona, pp. 128-131 y p. 133, nota 8